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El oso cavernario “Ursus spelaeus”

El oso cavernario vivió en los bosques y cuevas de buena parte del continente Europeo desde su aparición en el pleistoceno tardío (hace unos 250.000 años) hasta su extinción hace aproximadamente 10.000 años.

Se trataba de un animal enorme, que llegaba a medir cerca de 3 metros de altura cuando se erguía y podía a superar la tonelada de peso en algunos ejemplares (cientos de kilos por encima de sus parientes actuales). Sus extremidades eran pequeñas y fuertes lo que le permitían recorrer enormes distancias y correr a gran velocidad pese a su corpulencia.

El extinto oso cavernario o “Ursus spelaeus” era un animal solitario. Tras la hibernación abandonaba su cueva al comienzo de la primavera para alimentarse y reproducirse durante el verano. Se cree que era un animal herbívoro cuya dieta consistía en hierbas y frutos secos, raíces y bayas, alimentos que desenterraba con sus poderosas garras. Aunque nuevas investigaciones apuntan que podía ser también omnívoro e incluso carroñero.

Los científicos incluyen al oso cavernario dentro del grupo conocido como la megafauna del pleistoceno, donde figuran otros animales prehistóricos como los mamuts lanudos o los ciervos gigantes, que se extinguieron al final de la última edad del hielo que tuvo lugar en nuestro planeta hace unos 10.000 años.

La teoría más aceptaba para explicar su extinción apunta a la caza masiva por parte de los humanos. En muchas ocasiones ambas especies se veían enfrentadas por un mismo territorio y el oso cavernario solía ser derrotado. Otra causa señala los profundos cambios que se produjeron en el clima, y que provoco la desaparición de gran parte de los bosques donde los osos se alimentaban. En algunos cuevas se han hallados restos de osos que murieron hibernando, probablemente porque no pudieron engordar los suficiente durante la primavera y escapar a su suerte final, el ser otro nombre más en la lista de especies extintas.