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Parto sin dolor

La mera idea de dar a luz hace que la mayoría de nosotras pensemos inmediatamente en los cuidados paliativos. Después de todo, vivimos en el siglo XXI, y no hay por qué parir con dolor. ¡Ya estamos muy acostumbradas a oír hablar de epidurales! Aunque la anestesia te ayudará a superar el dolor del parto, puedes hacer muchas más cosas para sobrellevarlo bien. Sigue leyendo…

EMPIEZA EN EL EMBARAZO

No esperes a las contracciones, empieza a prepararte para controlar el dolor ya, ¡aunque te queden semanas!

  • Periné más elástico

Al menos una semana antes del parto, masajea el perineo (la zona situada entre el ano y la vagina) una vez al día con una gota de aceite de rosas diluido en 1 ml de aceite de almendras. El tejido se ablanda y se reduce el riesgo de desgarros y de que te hagan la episiotomía.

  • Un masaje en los pies

La reflexología ayuda al cuerpo y al sistema hormonal a recuperar su equilibrio. Una sesión semanal, seis semanas antes de la fecha prevista para el parto, preparará tu organismo para ese momento y reducirá la necesidad de inducirlo.

  • Elige bien a tu pareja

Tu pareja de parto no está ahí para esperar a que nazca el bebé. Una de sus funciones principales es ayudarte a mantener la calma, a que el cuerpo se llene de hormonas positivas como la oxitocina. Si crees que el padre de tu hijo no podrá hacerlo, habla con tu madre, tu hermana o tu mejor amiga, o contrata una doula (más información en www.doulas.es), que estará allí para ayudarte durante todo el proceso de parto.

  • Tómate un infusión

Algunos estudios demuestran que las infusiones de hoja de frambuesa pueden ayudar a acortar los partos al tonificar el útero y hacer que las contracciones sean más efectivas. Toma una taza al día a partir del octavo mes de embarazo (no antes), y puedes aumentar hasta dos o tres tazas al día en el noveno mes.

  • Un poco de ejercicios

¿A que no correrías una maratón sin haber entrenado antes? Entonces tampoco debes enfrentarte a un parto sin estar en forma física. Por eso es más que recomendable que te mantengas activa durante los nueve meses del embarazo. Cuanto más en forma estés, más rápido y fácil será el parto. La natación es un buen deporte, sobre todo porque dentro del agua te sientes más ligera y ágil. Pasear a buen ritmo, alrededor de media hora todos los días, también te vendrá muy bien.

  • Hazte la sorda

Siempre habrá una amiga, compañera de trabajo o familiar que quiera contagiarte una historia de terror con un parto de por medio, pero no le hagas caso. El miedo alimenta el dolor estimulando la producción de adrenalina, la hormona del estrés, que merma la llegada de la sangre del útero y ralentiza el parto, haciéndolo más difícil. Así que escucha sólo las historias que tienen una trama feliz y que acaban bien.

Y CUANDO LLEGUE EL DÍA

Siempre podrás optar por la epidural, pero puede que no la necesites con estos consejos de los expertos…

  • Utiliza la imaginación

Quizá te suene fatal, pero prueba a imaginar tu vagina abriéndose lentamente, como una flor de loto, con los pétalos suaves desplegándose alrededor de la cabeza del bebé. Si consigues fijar esta imagen sosegante en tu mente, podrás relajar mejor la vagina para que el bebé pase a través de ella. La relajación también estimula la producción de la hormona oxitocina, que favorece las contracciones uterinas.

  • Ponte de pie

Si no hay problemas con el bebé y la rutina del hospital donde vayas a dar a luz lo permite, pide un parto activo. La mejor postura para dar a luz es de pie e inclinada hacia adelante. Ya sea en cuclillas o de rodillas, permanecer erguida crea más espacio en la pelvis para que baje la cabeza del bebé. Además, así se aprovecha la fuerza de la gravedad y el parto es más rápido.

  • Enchúfate

A muchas mujeres las ayudan los electroestimuladores TENS. Funcionan enviando impulsos eléctricos que bloquean las señales de dolor desde la cérvix y el útero al cerebro. Pregunta primero en el hospital donde vayas a dar a luz si podrás usarlos.

  • Acupuntura, una ayuda

Si encuentras un ginecólogo y un hospital que lo acepten, la acupuntura puede ayudarte mucho. Se aplican unas pequeñísimas agujas en la oreja para estimular los llamados meridianos energéticos relacionados con el útero, y se aumentan los niveles de endorfinas, los analgésicos naturales del cuerpo.

  • Sumérgete en agua

No hay nada como un buen baño para calmar mente y cuerpo y aliviar los dolores. Te hace sentir más ligera y ayuda a relajar los músculos. Si en tu clínica no es posible, procura pasar los primeros momentos de la dilatación en casa, sumergida en la bañera, siempre que no hayas roto aguas.

  • Controla tu respiración

La respiración es el mecanismo más importante para controlar el dolor. Cuando sientas que viene una contracción, coge una gran inhalación por la boca y exhala en cortas bocanadas de aire, como si estuvieras apagando una vela. Imagina que el dolor desaparece con cada respiración.

  • Escucha a tu matrona

Quizá creas que cuando la matrona te dice que no empujes, cuando tú sientes como si una bala de cañón intentara abrirse paso por ahí abajo, es algo cruel, pero en realidad lo hace por tu bien. Retener los pujos durante unos segundos expandirá el tejido vaginal y hará menos probables los desgarros, ahorrándote un montón de dolores y molestias a largo plazo. Además, es posible que te dé esta orden porque el bebé venga con una vuelta de cordón rodeando su cuellecito.

  • Date un descanso

Recuerda que hay intervalos de descanso entre una contracción y otra. En estos minutos, intenta tranquilizar el cuerpo y pensar en algo relajante, como las últimas vacaciones de verano. De esta forma, relajarás la mente y te prepararás para las siguientes. Piensa que te queda una contracción menos para el final.